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Sugerencias al P.O.M. de Cuenca

 

            En relación con el nuevo Plan de Ordenación Municipal (P.O.M.) de Cuenca, actualmente en exposición pública y con plazo abierto para que los interesados puedan efectuar las alegaciones que consideren oportunas, la Agrupación Naturalista Esparvel Cuenca desea poner de manifiesto su opinión al respecto de cuestiones puntuales, al mismo tiempo que solicita del Ayuntamiento de Cuenca que incorpore en el texto del P.O.M. las sugerencias que más adelante se expondrán. Todo ello en relación exclusivamente con la incidencia ambiental del Plan, ya que es este aspecto el que le corresponde analizar a dicha asociación en base a sus propios estatutos.
         En primer lugar, es conveniente no perder de vista que este documento quizá sea el instrumento jurídico y técnico más importante con que cuenta la ciudad para definir y ordenar el futuro desarrollo de la misma. Es un documento en el que se determina como se va a ir configurando la ciudad del futuro.
         Por otra parte, la información que contiene es de carácter general y no desciende al detalle. Planifica a una gran escala la ciudad y deja al resto de instrumentos urbanísticos la concreción en el planeamiento y en la ejecución. Pero precisamente este carácter generalista le habilita para determinar las líneas básicas y las directrices que se deben tener en cuenta en su desarrollo. Es decir, marca la filosofía de la ciudad a la que queremos llegar y, en este sentido, desde Esparvel creemos que el texto debería aumentar o matizar algunas de sus directrices.
         En relación con el argumento anterior, entendemos que el P.O.M. no es, ni debe ser, un documento de mínimos, que ya vienen marcados por la legislación sectorial aplicable en cada caso. Sino que debe constituirse en un programa generoso, que incida en los valores y principios que lo inspiran y que equilibre las demandas de los distintos sectores de la sociedad conquense. El texto incide una y otra vez en que Cuenca debe saber poner en valor su capital natural y cultural, y tiene que conseguir hacer posible un despegue económico con la conservación de esos recursos naturales que posee. No podríamos estar más de acuerdo con este planteamiento, y es por ello, por lo que creemos que el P.O.M. no debe escatimar en recoger en su literatura aquellos principios que vayan en consonancia con su idea de ciudad, al margen de que sean otros los instrumentos encargados de desarrollar el planeamiento. Por poner un símil gráfico, es como si el P.O.M. fuera la cúspide de la pirámide e impregnase de su filosofía y contenido el resto de figuras urbanísticas que se encuentran bajo él.
         Por lo expuesto hasta el momento se puede intuir que las alegaciones de Esparvel Cuenca pretenden enriquecer o completar el proyecto del P.O.M., no existiendo ninguna oposición contra aspectos concretos recogidos en el documento.
         Una vez introducido el planteamiento general de Esparvel Cuenca con respecto al P.O.M., detallaremos una a una las propuestas que efectuamos al Ayuntamiento para su incorporación al texto definitivo.

         Sobre las fuentes y manantiales

         En cuanto al régimen de propiedad:

         En Esparvel Cuenca creemos que las fuentes, pozos, manantiales, balsas, etc…. son elementos naturales y patrimoniales de primer orden, máxime si tenemos en cuenta la creciente escasez de los recursos hídricos. Aunque la gestión y el uso del agua está regulado por las Confederaciones Hidrógraficas, en muchas ocasiones estás fuentes tienen carácter privado y se encuentran sobre terrenos particulares, sin acceso para los vecinos de Cuenca o para cualquier otro ciudadano.
         Entendemos que las fuentes, como recursos naturales y culturales, deberían ser públicas y el acceso a ellas libre, independientemente de las concesiones de uso del agua que autorice el Organo competente. Por ello, los Ayuntamientos deben realizar las acciones necesarias para conseguir que los suelos donde se encuentran las fuentes y manantiales sean parte del dominio público municipal y reciban la protección necesaria para impedir su destrucción o el deterioro de sus aguas. Los Planes de Ordenación Municipal son el instrumento ideal para proteger adecuadamente esos terrenos, determinando los usos permitidos y prohibidos sobre ellos y sus inmediaciones. De igual forma en el P.O.M. se debe prever la voluntad de adquisición por el consistorio, de las fuentes, de los terrenos adyacentes y de la franja necesaria para acceder a los mismos sin perjudicar a ningún propietario. Todo ello mediante las fórmulas jurídicas más adecuadas a cada caso (compra, permuta, reclasificación, expropiación, etc.) y evitando, en lo posible, ocasionar perjuicios a los particulares que deberán ser compensados por una posible pérdida de derechos.

         En cuanto a su protección:

En primer lugar es necesario conocer exactamente qué es lo que se necesita proteger. En este sentido resulta imprescindible contar con un inventario municipal de estos elementos (fuentes, manantiales, pozos, balsas, etc). Esparvel lleva años catalogando las fuentes de toda la provincia y ofrece este trabajo al Ayuntamiento de Cuenca, pero es necesario que el consistorio reconozca y apruebe su propio inventario como documento básico para proceder a la protección de estos enclaves.
         El P.O.M. se remite una y otra vez al Catálogo de Bienes de Interés Cultural definido por la Ley 4/1990 de Patrimonio Histórico de Castilla-La Mancha. El problema radica en que esta norma no recoge como bienes de interés cultural a estas fuentes, obviando una realidad, que no es otra que el valor cultural que tienen muchas de esas surgencias, que son elementos culturales que muestran una forma de vida tradicional.
         Creemos necesario que el P.O.M. amplíe la lista de elementos de interés cultural, sumando a los elementos que le marca la citada Ley 4/1990, las fuentes, manantiales, pozos, balsas, etc.
         En base a ese catálogo se debería establecer un régimen de protección, que afecte tanto a los valores culturales como naturales que pudieran poseer cada una de las fuentes. Estableciendo los requisitos necesarios para su modificación o restauración, que básicamente deberían asegurarse de mantener la tipología constructiva y los materiales tradicionales de la misma.
         El P.O.M. debería contener una directriz encaminada a potenciar los valores naturales de estas fuentes y manantiales, llevando a cabo actuaciones en ellas que las conviertan en entornos acuáticos, lo más naturales posibles, que satisfagan las necesidades ecológicas de flora y fauna silvestre, además de su posible uso lúdico en aquellas que quedan dentro de la trama urbana.

         En cuanto a su acoplamiento en los proyectos urbanizadores:

         Existen distintas fuentes en la periferia de la ciudad y de las pedanías que se verán afectadas por el nuevo planeamiento. Hasta este momento se han ignorado y las distintas urbanizaciones han acabado con ellas definitivamente.
         No pretendemos que se impida el proceso urbanizador por la existencia de una fuente. Pero creemos que se puede compatibilizar la conservación de éstas y la propia urbanización.
         Nuestra propuesta se concreta en que en aquellos casos en los que una actuación urbanizadora afecte a alguno de estos elementos, se realice un diseño de tal forma que queden incorporados en la nueva estructura urbana, respetando o mejorando los elementos que los definan. Por ejemplo, creando en torno a ellos las zonas verdes que se prevean.
         Se trata, en definitiva, de incorporar a la trama urbana un elemento natural y cultural que mejorará la calidad de la propia actuación urbanizadora. El texto del P.O.M. ya contempla esta posibilidad para determinados accidentes orográficos (atalayas, ríos, etc,) y no solo prevé su conservación, si no que los considera como elementos definidores del resto de la organización urbana.
         Un caso concreto de esta situación lo encontramos en la Fuente del Canto. En la que el proyecto Villa Román IV llega hasta su borde. Con el añadido de que esta fuente está considerada por la Consejería de Cultura como Patrimonio Histórico, sin embargo no está recogida en el catálogo de bienes protegidos del P.O.M. Sería una barbaridad que el proyecto urbanizador destruyera o marginara este elemento tradicional, en vez de incorporarlo y potenciarlo como un activo más del barrio y de la ciudad.
         Al respecto de este asunto, nos permitimos recordar al Ayuntamiento que en el año 2003 firmó un convenio con la Agrupación Naturalista Esparvel, para colaborar en la restauración de varias fuentes y en el mismo se comprometía a protegerlas y a respetar su ubicación. Abundando más en el tema, y concretamente en relación con la Fuente del Canto, tras su restauración Esparvel advirtió del peligro que corría el yacimiento arqueológico existente en el subsuelo, ya que las cercanas obras de Villa Román (en sus distintas fases) generan movimiento de maquinaria pesada que, en caso de pasar sobre el yacimiento, podrían destruirlo con facilidad.

        
         En relación con las vías pecuarias

         Son dos las cañadas que afectan directamente a la ciudad de Cuenca: la de Rodrigo Ardaz y la de Los Chorros. Ambas presentan intrusiones y su estado de conservación y funcionalidad es deficiente.
         En particular, la cañada real de Los Chorros en su discurrir por la periferia de la ciudad presenta numerosas intrusiones, tanto agrícolas como industriales, existiendo construcciones dentro de los límites de la propia vereda y, muchas más, que no respetan la distancia mínima de construcción hasta sus límites exteriores.
         Esta situación ha sido la consecuencia de una dejación de funciones, tanto por parte del propio Ayuntamiento de Cuenca como por la Administración regional, que durante mucho tiempo han mirado para otro lado ante las fragrantes intrusiones ilegales que se producían en la vereda, a vistas de todo el mundo.
         Tal y como establece el propio P.O.M. que se pretende aprobar, es prioritario devolver su anchura original a las Cañadas y exhorta a las Administraciones competentes a adoptar las medidas necesarias para hacer efectiva la recuperación de éstas.
         Lo cierto es que la situación de ambas veredas con respecto al núcleo urbano, podría generar un corredor natural acondicionado para el uso lúdico y deportivo por parte de los conquenses.
         Sin embargo, es necesario ser realistas y reconocer que, al margen de las numerosas intrusiones que tienen las cañadas, su discurrir entre una zona urbana se encuentra lleno de obstáculos como son las múltiples infraestructuras de comunicaciones que la cruzan y que merman sensiblemente su espacio.
         Desde Esparvel contemplamos una alternativa que quizá de satisfacción a todos los sectores implicados. Se trata de modificar el trazado de ambas cañadas a su paso por Cuenca, desviándolas hacia el exterior del perímetro urbano, de tal forma que no condicionen el desarrollo de la ciudad. La reclasificación de los actuales terrenos ocupados por las cañadas generarán cuantiosas plusvalías, más que suficientes para comprar los terrenos del nuevo trazado y con la obligación de reinvertir el sobrante económico en su acondicionamiento y en otros proyectos de mejora ambiental sobre el medio natural del término municipal. De esta forma se podría regularizar la situación alegal de los intrusos, previo pago del valor de las superficies ocupadas y de las sanciones a que hubiere lugar, pero evitando el derribo de instalaciones y edificios consolidados.
         Esparvel Cuenca lleva tiempo trabajando sobre la situación de la red pecuaria provincial y en sus contactos con la Consejería de Medio Ambiente y Desarrollo Rural, ha comprobado como por parte de esta Administración se vería con “buenos ojos” estas modificaciones de trazado.
         Abundando más en el tema, resulta que el cruce tangencial de ambas Cañadas sobre la ciudad, apoyándose en los cauces de los ríos Moscas y Júcar, generarían un cordón de espacio público de carácter natural, que está en plena sintonía con la filosofía del Plan de crear grandes espacios verdes conectados entre sí.
        

         Sobre los modelos energéticos

         En el documento se hace referencia a la necesidad de integrar paisajísticamente las instalaciones de energía solar de los edificios. Del mismo modo, el informe ambiental habla de la conveniencia en el uso de energías renovables. Pero echamos de menos unas directrices sobre el fomento de las energías renovables o de sistemas eficaces de ahorro de las mismas, tanto para los particulares como para el propio consistorio.
         El ayuntamiento gestiona numerosos edificios en los que se sigue consumiendo energía sin ningún tipo de sistema de ahorro, por no hablar de las redes de iluminación pública.
         Proponemos que en el texto del P.O.M. se haga constar una directriz, que determine la intención del Ayuntamiento de realizar una auditoria energética y en base a los resultados obtenidos, adoptar las medidas necesarias para implantar sistemas eficaces que permitan un ahorro energético.

        Sobre la protección paisajística y ecológica

         Dentro de los espacios de suelo rústico que tienen este tipo de protección, echamos de menos una unidad ambiental, a nuestro juicio, característica del paisaje de la ciudad.
         Se trata de la cuerda montañosa que se extiende desde el Cerro del Socorro hasta el límite del término municipal en “Los Palancares”. Creemos que es una fachada natural, de laderas rocosas cubiertas por monte bajo, en perfecto estado de conservación. Es un bloque paisajístico que se observa desde las principales vías de comunicación que dan acceso a la ciudad y, por tanto, su observación es la antesala de la ciudad.
         El P.O.M. califica las laderas de esta cuerda montañosa como suelo rústico de reserva, salvo en las proximidades del núcleo urbano, en las que la calificación es de suelo rústico no urbanizable de especial protección forestal.
         Nuestra propuesta concreta es la calificación de suelo rústico no urbanizable de especial protección paisajística y ecológica a las laderas del valle del Moscas que van desde el Cerro Socorro hasta el límite del término en “Los Palancares”, sumando esta protección a las que ya pudieran tener, por otros motivos, alguna parte de esta superficie.

         Sobre la protección de las Hoces del Júcar y Húecar

         Como ya hemos advertido numerosas veces en el presente texto, quizá no sea el P.O.M. el documento adecuado para descender a los usos o actividades permitidas en las distintas calificaciones del territorio; pero no queremos dejar pasar esta ocasión para advertir de un problema que se encuentra en ambos espacios.
         Se trata de la escalada deportiva. Creemos que es necesaria una regulación de este deporte que delimite aquellas zonas adecuadas para practicarlo en ambas Hoces. No se puede permitir que los farallones de ambos cañones fluviales sean escalados en toda su longitud.
         Creemos que se deben dar facilidades a los ciudadanos que practican la escalada, hasta el punto de crear las infraestructuras necesarias para facilitarles su actividad. Pero, para ello y para preservar la naturalidad de estas paredes de roca, es necesario acotar el espacio que puedan utilizar.

         Sobre las plusvalias generadas por las actuaciones urbanísticas

         Es incuestionable que la recalificación de suelos genera unos recursos económicos muy importantes, tanto para las arcas municipales como para los propietarios del suelo.
         Creemos que una medida eficaz para controlar posibles episodios de especulación y para dotar de un instrumento financiero al consistorio, sería el establecimiento de un porcentaje de esas plusvalías destinado a financiar proyectos concretos de mejora del medio ambiente natural dentro del término municipal de Cuenca. Gestionándose por el propio Ayuntamiento en coordinación con la Consejería de Medio Ambiente y Desarrollo Rural.
         Esta medida garantizaría que todos los gobiernos municipales que puedan llegar estén obligados a invertir, en medio natural, una parte de los ingresos generados por la actividad urbanizadora. Asegurando la continuidad en la inversión medioambiental, al margen de la coyuntura política de cada momento.

         Sobre la catalogación de bienes de interés cultural

         Siguiendo con la misma línea argumental que utilizábamos al hablar del carácter de bien cultural que suponían las fuentes y que no reconocía la Ley 4/1990 del Patrimonio Histórico de Castilla-La Mancha. Creemos que los restos etnográficos del paisaje, representativos de formas de vida pasadas, deben ser reconocidos y adoptarse medidas de protección y fomento sobre estos elementos y su entorno.
         Concretamente estamos hablando de elementos del paisaje rural como pueden ser vallas de piedra o vegetación autóctona, bancales, muros de piedra seca, caseríos, corrales de ganado, etc.
         De todos estos elementos existen muestras, fundamentalmente, en las pedanías de Cuenca. Se debería asegurar su conservación como elementos característicos  del paisaje y seña de identidad de la cultura rural que marca la historia de estos núcleos de población.

         Por todo lo expuesto anteriormente, solicitamos que tenga por presentadas, en tiempo y forma, las presentes alegaciones al Plan de Ordenación Municipal de Cuenca e incorpore las sugerencias efectuadas en el texto definitivo de dicho documentos.

         Con la intención de mejorar las condiciones ambientales de este Plan de Ordenación Municipal, quedamos a su disposición para cualquier asunto que pueda surgir al respecto.

Cuenca, a 24 de septiembre de 2006
EL PRESIDENTE DE ESPARVEL CUENCA

 

Sr. ALCALDE-PRESIDENTE DEL EXCMO. AYUNTAMIENTO DE CUENCA

 

 

 

 

   
Agrupación Naturalista Esparvel Cuenca
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