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Restauración de Fuentes y Manantiales en la provincia de Cuenca

 

Situación de partida

         La Agrupación Naturalista Esparvel lleva varios años trabajando en la realización de un catálogo de las fuentes y manantiales de la provincia de Cuenca, por lo que disponemos de una amplia información sobre el estado en que se encuentran. A medida que hemos ido avanzando en los trabajos de catalogación, hemos podido contar con unos resultados que nos permiten valorar genéricamente el estado de las fuentes, además de perfilar la tendencia en su evolución que determinará su situación en el futuro si antes no se adoptan medidas eficaces.


          En general, podemos afirmar que las fuentes y manantiales se encuentran en un pésimo estado de conservación; por supuesto existen excepciones al respecto.

                   

          Para una mejor comprensión de la situación de partida, es conveniente analizar las causas que nos han llevado a este escenario. Entre las variadas causas que se pueden argumentar para explicar este proceso, destaca una fundamental –la profunda crisis del mundo rural de los años 60 y 70 y el consiguiente éxodo hacia las grandes ciudades-, ésta es, a nuestro juicio, la causa más importante para llegar a la situación actual. España fue uno de los países europeos que más tardaron en industrializarse, por lo tanto, durante mucho tiempo la sociedad rural imperaba en el país. En la práctica esto suponía que la mayoría de la población tenía su trabajo en el campo, motivo por el cual las fuentes se acondicionaban y conservaban para satisfacer las necesidades de esa gran cantidad de gente que vivían, trabajaban o transitaban por el campo. A medida que fueron perdiendo importancia o desapareciendo oficios como: resineros, hacheros, gancheros, esquiladores, ...etc, también fue mermando la cantidad de gente que se desenvolvía en el medio rural y, por consiguiente, la necesidad de contar con fuentes bien acondicionadas pasó a un segundo plano.

          La mecanización del campo y la estabulación de buena parte de la ganadería, supuso un duro golpe para las fuentes. Los abrevaderos destinados a las caballerías, tras la desaparición de los animales de tiro, ya no tenían razón de ser; y muchos de los ganados que pastaban en el campo estaban ahora estabulados.

          El despoblamiento de los pueblos y un mercado agresivo que prima los precios por encima de la calidad, han provocado el abandono de muchos y pequeños huertos familiares, buena parte de ellos ligados a una fuente y un estanque donde almacenaban agua para regar.

          Podríamos seguir incidiendo en este tema, pero creo que la idea queda bastante clara. Por eso, terminaremos citando dos tipos de fuentes muy tradicionales y en algunos casos elementos arquitectónicos de gran valor, como son los lavaderos y las calderas de destilación. Todos los pueblos de la geografía española tenían su lavadero, donde acudían las mujeres cargadas con baldes llenos de ropa para lavar. Eran más que un sitio para limpiar la ropa, era punto de encuentro y comunicación entre ellas; lamentablemente muchos de ellos han desparecido y otros han sido alterados significativamente aplicando erróneas formas de modernidad.

          De igual forma, en muchos pueblos existían calderas, comunitarias o privadas, para destilar los aceites esenciales de las plantas aromáticas que previamente habían sido recogidas. En muchas ocasiones estas calderas se situaban junto a manantiales, para utilizar sus frías aguas en el proceso de destilación.

          Otra actuación fatal para las fuentes fue, y aun hoy en día sigue siendo, la concentración parcelaria. Las tierras de la mayoría de los municipios se concentraron en una época en que no existía sensibilidad ambiental, ni por parte de las Administraciones Públicas, ni por los propietarios, ni por el público en general. Si al pensamiento del momento, que calificaba las zonas húmedas como lugares insanos, unimos el objetivo único de la concentración parcelaria, que no era otro que eliminar cualquier obstáculo que dificultara la unión de parcelas y el libre discurrir de la maquinaria por ellas; obtendremos como resultado la desaparición y drenaje de muchísimas fuentes; obteniendo en algunos casos resultados nefastos, ya que tras intentar la desecación de estos manantiales al final han tenido que asumir la existencia de una superficie incultivable. Por supuesto, todo el matorral asociado a estas fuentes, fue eliminado por completo, independientemente de que estorbara o no.

          Con la implantación generalizada del abastecimiento público de agua en los municipios, se volvió a asestar un duro golpe a las fuentes. En los pueblos se buscaban los mejores manantiales para captarlos y llevar el agua hasta el núcleo urbano. Por supuesto, el abastecimiento público es un servicio irrenunciable que no vamos a criticar aquí. Pero también es cierto que se podría haber hecho de otra forma; solamente con dejar un pequeño caudal constante en el nacimiento, capaz de mantener el nicho ecológico de muchas especies ligadas al agua y haber construido las casetas y registros con materiales más acordes con el entorno, el impacto hubiera descendido muchísimo.

          Hoy en día, se siguen realizando captaciones de manantiales y sondeos sobre acuíferos ligados a fuentes, buscando agua para estos pueblos. Aunque, en general, la población rural no ha aumentado, si que se produce un éxodo temporal en verano que llena nuestros pequeños pueblos de ávidos consumidores de agua, y obliga a los ayuntamientos a afrontar ampliaciones en las infraestructuras de captación y transporte de agua. Todavía hoy, se siguen cometiendo los mismos errores que hace 40 años. Es decir, se secan totalmente los manantiales y se construyen las infraestructuras de abastecimiento y transporte de forma deficiente.

          Existe otro gran problema, esta vez no en relación con la cantidad sino con la calidad del agua de las fuentes. La intensificación de la agricultura, con el uso de productos fitosanitarios y abonos inorgánicos; la ganadería intensiva, los vertidos urbanos, la actividad industrial, etc...., son potencialmente peligrosos para el medio ambiente en general y, por supuesto, para el agua en particular. Los acuíferos no escapan a la amenaza de la contaminación y, de hecho, un buen número de fuentes arrojan agua contaminada o con una calidad muy mala.

          Los acuíferos pueden tener enormes superficies de recarga, a través de la cual se pueden contaminar sus aguas. Por tanto, únicamente la aplicación de normas restrictivas con el uso de productos potencialmente contaminantes puede atajar el problema de raíz. Mientras tanto, sería aconsejable en muchas fuentes, en las que existe gran permeabilidad del suelo junto al nacimiento, vallar o impedir el acceso de animales, fundamentalmente ganados, para evitar la contaminación del agua.

   
    En contra de esa tendencia general al abandono que hemos venido explicando, también existen fuentes que están muy bien cuidadas y son objeto de numerosas actuaciones de adecuación y conservación. Podríamos decir que se trata de fuentes ligadas a usos “modernos” o a usos que han recobrado protagonismo en la sociedad.

          Las áreas recreativas y de esparcimiento son un buen ejemplo de ello. El habitante de ciudad demanda, cada vez más, contacto con la naturaleza; y una forma de tener ese contacto es a través de jornadas de campo, en las que se puede utilizar una de estas áreas. No en todos estos lugares existía un manantial cercano, pero la mayoría de ellos cuentan con una buena fuente, bien por que haya tenido en cuenta a la hora de elegir el lugar para crear el área o por realizar la conducción necesaria para llevar el agua del manantial a la zona de esparcimiento. De una y otra forma, lo cierto es que en estos lugares es fácil encontrar magníficas fuentes.

          La afición por los balnearios es otra de las actividades relacionadas con las fuentes que mayor incremento está experimentando. A ellos está asociada la idea de salud y naturaleza, lo que les ha hecho recobrar, e incluso superar, la importancia que tuvieron en el pasado. Lo normal es que todos los balnearios tengan como protagonista una fuente de aguas “milagrosas”.

          En esta misma línea de explotación económica se encuentran las embotelladoras. Resulta difícil determinar si esta actividad en beneficiosa o perjudicial para las fuentes. Por una parte, suelen tener perfectamente cuidada la fuente que explotan y que, en muchas ocasiones, da nombre a la empresa. Pero, también es verdad que hoy en día los métodos de explotación se basan en la extracción del agua directamente desde el acuífero y en el caso de extraer más cantidad de la posibilidad de recarga, el acuífero se iría agotando poco a poco, pudiendo mermar o secar otras fuentes dependientes del mismo acuífero.

          Por último, citar aquellas fuentes que tienen asociado un estanque o punto de agua utilizado en los incendios forestales. Estas también suelen estar en buen estado, ya que se invierten fondos en la conservación de estos lugares, como media para mitigar los efectos de los incendios.

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